La UNESCO declaró la cocina italiana como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, en un reconocimiento que resalta su valor como tradición transmitida de generación en generación y como símbolo de identidad nacional. La decisión fue adoptada durante la 20ª sesión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, celebrada en Nueva Delhi, India.
Italia presentó formalmente su candidatura en 2023, destacando la cocina como un ritual social que une a familias y comunidades, más allá de platos emblemáticos como la pizza, la pasta o el risotto. El expediente incluyó la diversidad regional, desde el ossobuco de Lombardía hasta las orecchiette con cime di rapa de Puglia.
La primera ministra Giorgia Meloni celebró la distinción como una herramienta para proteger los productos italianos frente a imitaciones y competencia desleal, además de impulsar el turismo y fortalecer la cadena agroalimentaria que representa cerca del 15% del PIB nacional. Grupos industriales estiman que el reconocimiento podría aumentar hasta en un 8% las visitas turísticas en los próximos dos años.
El nombramiento también abre un debate sobre la autenticidad y los riesgos de “sobreturismo”. Expertos advierten que el estatus de UNESCO puede derivar en la transformación de centros históricos en espacios turísticos masificados, con riesgo de perder prácticas culinarias tradicionales.
La cocina italiana se suma ahora a un listado global de patrimonios gastronómicos que incluye la comida ritual mexicana, el kimchi coreano y la cocina washoku japonesa, consolidándose como la primera cocina nacional reconocida en su conjunto como sistema cultural.































