Río Bonito do Iguaçu, Brasil.— Un devastador tornado con vientos de hasta 250 kilómetros por hora arrasó en menos de dos minutos la ciudad de Río Bonito do Iguaçu, en el estado de Paraná, dejando seis personas muertas, 835 heridas —32 de ellas hospitalizadas— y más del 90% de las construcciones en ruinas, según reportes oficiales.
El fenómeno, considerado inédito en la región sur de Brasil, se formó en el marco de un ciclón extratropical que afectó varios estados entre el viernes y el sábado. La tormenta provocó daños severos en 704 edificaciones, arrancó árboles, postes eléctricos y volcó vehículos, afectando a más de 13 mil personas en 14 municipios.
El alcalde Sezar Augusto Bovino confirmó que las labores de búsqueda y rescate concluyeron sin personas desaparecidas, y que los esfuerzos se concentran ahora en la reconstrucción. Mil personas permanecen desabrigadas y alojadas en refugios temporales en el municipio vecino de Laranjeiras do Sul.
La gobernación de Paraná informó que se ha restablecido parcialmente el suministro de energía, agua e internet, mientras ingenieros evalúan las estructuras para determinar qué inmuebles deberán ser demolidos. El secretario de Seguridad Pública, Hugson Teixeira, anunció el inicio de la reconstrucción de escuelas y centros de salud.
El gobernador Ratinho Junior propuso una ley para entregar directamente a los damnificados recursos del fondo de emergencias, con apoyos de hasta 50 mil reales por vivienda. También se construirán alojamientos provisionales mientras se rehabilitan las casas afectadas.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva expresó su solidaridad con las familias afectadas y envió una comitiva liderada por la ministra Gleisi Hoffmann para coordinar la asistencia federal. El coordinador regional de Defensa Civil, coronel Fernando Schunig, informó que 30 camiones y maquinaria pesada trabajan en la limpieza de escombros.
El desastre ocurre a dos días del inicio de la Conferencia Climática COP30 en Belém, donde se discutirán medidas globales ante el aumento de fenómenos extremos atribuidos al cambio climático.





























