Ciudad de México.— La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, expresó su desacuerdo con la decisión del Departamento de Transporte de Estados Unidos de frenar la autorización de nuevos vuelos comerciales desde el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) hacia territorio estadounidense. La mandataria calificó la medida como unilateral y solicitó una reunión con autoridades del gobierno norteamericano para revisar sus fundamentos.
Durante una declaración pública, Sheinbaum explicó que el gobierno estadounidense argumenta dos motivos principales: el decreto emitido por el expresidente Andrés Manuel López Obrador que trasladó las operaciones de carga del Aeropuerto Internacional Benito Juárez al AIFA, y la distribución de slots en el aeropuerto capitalino. Según la presidenta, ambas observaciones ya fueron respondidas con prontitud y se enmarcan en decisiones soberanas orientadas a la protección civil y la descongestión aérea.
“La saturación del AICM ponía en riesgo a los usuarios. Por eso se construyó el AIFA y se trasladó la carga. Hoy, todas las empresas —incluidas las estadounidenses— están satisfechas con la operación en el nuevo aeropuerto”, afirmó Sheinbaum, quien también señaló que no existe evidencia de afectaciones a la competencia.
Ante la medida, la presidenta instruyó al canciller a solicitar una reunión con el Departamento de Estado y el senador Marco Rubio, así como con el secretario de Transporte de EE.UU., para revisar si la decisión tiene sustento técnico o responde a intereses políticos o comerciales. “No vaya a ser que haya un interés de otro tipo, incluso para favorecer a ciertas empresas”, advirtió.
Asimismo, pidió a la Comisión Nacional de Competencia Económica (CNA) —organismo que sustituye a la extinta CONDUSEF en esta materia— realizar un análisis sobre el posible impacto en la competencia de aerolíneas extranjeras en México.
Sheinbaum concluyó con un mensaje firme: “México no es piñata de nadie. México se respeta, y hasta ahora hemos logrado una relación de respeto con diversas instituciones del gobierno estadounidense, incluida la Presidencia”. La mandataria reiteró su disposición al diálogo, pero subrayó que las decisiones sobre infraestructura y seguridad aérea corresponden exclusivamente al Estado mexicano.





























