El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, solicitó el respaldo de la Organización de Estados Americanos (OEA) y del agregado militar de Israel para fortalecer su estrategia de seguridad, en medio de un paro nacional que se extiende por más de un mes y que ha generado una creciente tensión social en el país.
La petición se formalizó tras una reunión con el secretario general de la OEA, Albert Ramdin, con quien Noboa suscribió un acuerdo de “seguridad multidimensional”. El convenio contempla cooperación en inteligencia, control de tráfico ilícito de armas, ciberseguridad, prevención de la violencia y fortalecimiento del sistema penitenciario.
Ramdin reconoció que Ecuador enfrenta una “coyuntura de seguridad compleja”, marcada por el avance de redes criminales transnacionales, y subrayó la necesidad de respuestas integrales y coordinación internacional.
Por su parte, el embajador de Israel en Ecuador, Tzach Sarid, anunció que el agregado de Defensa israelí, con sede en Buenos Aires, visitará el país la próxima semana para colaborar en temas de seguridad.
Mientras tanto, organizaciones indígenas, campesinas, sindicales y estudiantiles han ratificado la continuidad del paro popular, exigiendo la eliminación del aumento de un dólar en el precio del diésel, la liberación de detenidos, el retiro de controles militares en carreteras y la apertura de un diálogo sobre la crisis económica, la inseguridad y la situación de los servicios públicos.
La respuesta del gobierno ha sido el rechazo al diálogo y el despliegue de operativos policiales y militares en diversas provincias. La falta de avances en la negociación ha convertido el paro en la principal preocupación política del país.
En otro frente, el Ministerio del Interior confirmó que Andrés Fernando Tufiño Chila, ciudadano ecuatoriano, sobrevivió a un ataque militar estadounidense en aguas colombianas. El pescador fue repatriado y se encuentra herido, pero en buen estado de salud.
La Fiscalía ecuatoriana determinó que Tufiño no cometió delitos dentro del territorio nacional, y no se presentó ninguna denuncia en su contra. El incidente ocurrió cuando militares estadounidenses interceptaron una embarcación sospechosa de tráfico de drogas, provocando la muerte de dos personas y la detención de dos sobrevivientes, uno ecuatoriano y otro colombiano.
El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, se refirió al hecho con declaraciones que han generado controversia: “realmente no me importa, en tanto no traigan veneno a nuestro país”. Hasta el momento, autoridades ecuatorianas no han emitido una postura oficial al respecto.





























