Las autoridades de Nepal impusieron este jueves un toque de queda en la ciudad de Simara, al sur del país, luego de nuevos enfrentamientos entre la Policía y activistas del movimiento juvenil conocido como “Generación Z”. La medida busca contener la escalada de violencia registrada desde el miércoles, cuando se reportaron agresiones entre manifestantes y simpatizantes del Partido Comunista de Nepal (Marxista-Leninista Unificado), antiguo grupo en el poder.
Según el jefe del distrito de Bara, Dharmendra Kumar Mishra, los disturbios se intensificaron tras la exigencia de los activistas de arrestar a miembros del partido comunista presuntamente involucrados en los choques previos. Las protestas incluyeron bloqueos viales y quema de neumáticos, lo que derivó en enfrentamientos con la policía, que se vio obligada a retroceder ante el lanzamiento de piedras por parte de los manifestantes.
Los incidentes comenzaron cuando se anunció la llegada a Simara de Mahesh Basnet y Shankar Pokharel, líderes del CPN-UML, para participar en un acto de campaña. La tensión provocó la suspensión de todos los vuelos entre Katmandú y Simara y paralizó la actividad aérea en la región.
La primera ministra interina, Sushila Karki, convocó al Consejo de Seguridad Nacional para evaluar la situación y llamó a todas las partes a evitar provocaciones políticas, apelando al respeto por el proceso democrático. La Comisión Nacional de Derechos Humanos de Nepal reportó al menos cinco heridos y advirtió que los disturbios podrían afectar el clima electoral de cara a los comicios nacionales del 5 de marzo.
Nepal atraviesa una etapa de transición política tras la renuncia del ex primer ministro KP Sharma Oli en septiembre, en medio de protestas que dejaron más de 70 muertos. La actual administración interina, liderada por Karki, ha sido respaldada por el movimiento juvenil y se ha comprometido a combatir la corrupción y garantizar elecciones libres en 2026.































