El prolongado cierre del gobierno federal en Estados Unidos, que este miércoles alcanzaría su día 35, ha comenzado a afectar directamente a los programas sociales. El Departamento de Agricultura informó que la asistencia alimentaria del programa SNAP —del que dependen cerca de 42 millones de personas— se reducirá a la mitad debido a la falta de recursos presupuestales.
Para cubrir parcialmente los pagos, el Ejecutivo utilizará 4 mil 650 millones de dólares provenientes de un fondo de emergencia. Sin embargo, esta cantidad solo permitirá cubrir aproximadamente el 50% de las ayudas destinadas a los hogares elegibles, según documentos judiciales. La administración no contempla compensar el déficit con otros recursos.
La Casa Blanca atribuyó la situación a la falta de acuerdos entre demócratas y republicanos para aprobar un nuevo presupuesto, mientras ambos bandos se responsabilizan mutuamente por la crisis. El presidente Donald Trump declaró estar dispuesto a liberar los fondos necesarios si así lo determina la justicia, y aseguró que no desea “que los estadounidenses pasen hambre”.
Por su parte, Hakeem Jeffries, líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, acusó al mandatario y a su partido de “instrumentalizar el hambre” en medio del estancamiento legislativo. El uso de fondos de emergencia había sido solicitado por los demócratas, pero el Ejecutivo argumentó que legalmente no puede disponer de recursos destinados a desastres naturales.
Este cierre gubernamental ya se perfila como el más largo en la historia del país, con consecuencias directas en servicios públicos, empleados federales y programas sociales esenciales.































