A pesar de las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la posible imposición de un arancel del 100% a películas producidas fuera del país, la industria cinematográfica internacional continúa operando con normalidad. Estudios, foros de grabación y casas de posproducción en países como Reino Unido, Hungría y Australia mantienen una intensa actividad, sin señales de repliegue por parte de las grandes productoras.
Trump ha reiterado su intención de aplicar impuestos a las producciones extranjeras como medida para frenar la pérdida de empleos en el sector audiovisual estadounidense. La propuesta, que ya había sido planteada en mayo, generó inicialmente incertidumbre en el medio, provocando la suspensión temporal de algunos proyectos y negociaciones. Sin embargo, la reacción actual ha sido más contenida.
“Esta vez no se percibe la misma pausa que en la primera ocasión”, señaló Lee Stone, abogado especializado en entretenimiento con sede en Londres. Según datos de la firma ProdPro, aunque el gasto global en producción ha disminuido un 15% respecto al año anterior, no hay evidencia de que los estudios estén trasladando sus operaciones de regreso a Estados Unidos por temor a los aranceles.
Durante los últimos 12 meses, los estudios estadounidenses y plataformas de streaming invirtieron 24.3 mil millones de dólares en producciones fuera del país, frente a los 16.6 mil millones gastados en territorio nacional. Reino Unido lidera como destino de inversión extranjera con 8.7 mil millones de dólares, seguido por Canadá con 6.4 mil millones. Australia, Hungría, Irlanda y España también figuran entre los principales receptores de producciones internacionales.
Expertos atribuyen este fenómeno a factores como incentivos fiscales, costos laborales más bajos y una infraestructura técnica de alta calidad. La pandemia de COVID-19 y las huelgas en Hollywood también aceleraron el traslado de producciones a otros países.
Mientras tanto, gremios y sindicatos de la industria en EE. UU. han solicitado al gobierno federal la implementación de incentivos fiscales que hagan más competitiva la producción nacional. En el Congreso se discute el proyecto de ley CREATE Act, que busca extender y ampliar deducciones fiscales para el sector.
Aunque la amenaza de aranceles sigue latente, analistas consideran que su implementación sería compleja y de alto impacto económico. “La industria cinematográfica no tolera la incertidumbre. Si un proyecto se detiene, puede perderse por completo”, advirtió Stephen Weizenecker, abogado de entretenimiento en Atlanta.
Por ahora, la industria global continúa su marcha, con producciones como Star Wars: Starfighter en Reino Unido y Dune: Parte Tres en Hungría, mientras los estudios evalúan cómo adaptarse a un entorno político y económico cada vez más volátil.





























