El gobierno japonés desplegó este miércoles a soldados de las Fuerzas de Autodefensa en la prefectura de Akita, al noreste del país, para apoyar en el control de los crecientes ataques de osos, que han dejado un saldo de diez personas fallecidas en lo que va del año fiscal, la cifra más alta desde que se tiene registro.
La medida fue anunciada tras la firma de un acuerdo de cooperación entre autoridades locales y el comandante de la 9ª División de la Fuerza Terrestre, Yasunori Matsunaga, quien calificó la situación como “crítica”. Los efectivos militares colocarán trampas, asistirán en el traslado de cazadores y se encargarán de transportar a los ejemplares abatidos, aunque no participarán directamente en su exterminio.
Las operaciones comenzaron este mismo día en las ciudades de Kazuno y Kakunodate, una semana después de que el gobernador de Akita, Kenta Suzuki, solicitara formalmente el apoyo del Ministerio de Defensa.
Según datos del Ministerio de Medio Ambiente, entre abril y septiembre se han reportado más de 20,792 avistamientos de osos en todo el país, frente a los 7,000 registrados en el mismo periodo de 2023. Akita encabeza la lista de regiones afectadas, con múltiples incidentes, incluido el fallecimiento de un hombre de 38 años el mes pasado.
El aumento de ataques se atribuye, en parte, al despoblamiento de zonas rurales, lo que ha modificado el comportamiento de los animales. En respuesta, Japón modificó en septiembre la ley de protección de vida silvestre para permitir el disparo preventivo en áreas urbanas, agilizando la intervención ante situaciones de riesgo.
Las autoridades continúan evaluando medidas adicionales para proteger a la población y mitigar el impacto de esta emergencia ambiental.






























