¡Que seas Mejor que Trajano!
Por: Alberto Velasco Vera
El gobierno de Trajano se basó en la filosofía estoica, distinguiendo la dominatio del principatus: El príncipe no tenía por qué hacerse amo del Estado. Era su primer servidor, el delegado del pueblo al poder ejecutivo, escogido por los representantes del pueblo, los senadores. Plinio dijo “Aquel que tenga que ordenar a todos deberá ser elegido por todos”.
Y así lo hizo, Trajano consultaba todo al Senado, no era un demagogo: no buscaba complacer a los pobres cargándoles las cosas a los ricos, era un hábil e infatigable administrador, controlaba los gastos, buen financiero; su aportación más significativa fue crear curatores (contralores), éstos responsables de visitar ciudades y provincias con problemas económicos; centralizaban por un lado la administración, y por otro lado, implicaban una mayor autonomía de la periferia, porque disponían de bastante libertad para resolver asuntos concretos. Fue un juez justo. Tenía como principio que “más vale dejar correr a un culpable sin castigo, que condenar a un inocente”.
Ejecutó importantes trabajos públicos sin recurrir a más impuestos, al contrario, los redujo; incitaba a las ciudades a utilizar sus propios recursos para mejorar la condición y el alojamiento de las clases más pobres. Estimuló la agricultura pidiendo a los Senadores invertir, en bienes del campo, la tercera parte de su capital. Alentó a los pequeños propietarios prestándoles fondos del Estado; desarrollando así un paternalismo combinado con eficiencia.
Hoy en día hay que destacar que la importancia de un gobernante, es mirar sus hechos y trayectoria como tal. En México carecemos de un líder que permita tener esperanzas y que sus políticas contribuyan a mejorar el nivel de vida de los mexicanos, garantizando los derechos que nos confiere nuestra constitución, sin que nada ni nadie invalide ese principio fundamental.
¿Habrá entonces en México un político al cual se le recuerde por ser un buen gobernante? Alguien que sirva verdaderamente a la nación, al pueblo, sin hostigamientos tributarios, sin apropiarse de los recursos económicos de la administración pública contribuyendo al endeudamiento inmisericorde, solo por no saber administrar los recursos. Es que en nuestra historia no hay un Trajano que Gobierne como los mejores.
Los gobiernos federal y estatales que inician, tendrán la oportunidad de trabajar por un mejor México, más seguro, más estable, que garantice un crecimiento económico y que este se refleje en el poder adquisitivo de los habitantes, sin que estos paguen los platos rotos por la mala administración y corrupción que el manejo del gobierno conlleva.
Inicia un nuevo gobierno, un nuevo régimen, basado en la simulación participativa, es necesario que esa simulación pase a ser un derecho político de los ciudadanos como es el plebiscito y el referéndum, apoyado por instituciones serias que validen los resultados.
Este sexenio que comienza será de mucha especulación, es la primera vez en la historia de nuestro país que gobierna la izquierda, esperemos que en verdad se avoque a las causas sociales, a mejorar los servicios públicos, a no ser paternalista, porque demostrado está que esta práctica no resuelve nada, sino que por el contrario, complica y frena el desarrollo del país.
Demos el beneficio de la duda a quienes encabezarán estos nuevos gobiernos a nivel nacional y estatal, seamos exigentes como ciudadanía, para que tengamos la posibilidad de poder decir algún día los mexicanos: ¡Ojala que seas mejor que…………..!





























