Este domingo, varios ladrones entraron al Museo de Louvre y huyeron con joyas de “valor incalculable”, indicó el ministro del Interior de Francia.
Entre lo que se llevaron los ladrones, están dos diademas, una de la reina María Amelia y la otra de la reina Hortensia; un collar del conjunto de zafiro y un pendiente de las mismas reinas; un collar de esmeraldas y un par de pendientes de la reina María Luisa; un broche y una diadema de la emperatriz Eugenia; y un broche.


Las piezas estaban en dos vitrinas de la Galería de Apolo del museo parisino, una conocida como la de los diamantes y otra que contenía joyas del Segundo Imperio y en esta última estaba la corona de la emperatriz Eugenia de Montijo, la esposa española del emperador Napoleón III, que, de las nueve piezas sustraídas por el comando de cuatro ladrones, fue la única que se les cayó, y que las autoridades recuperaron, aunque dañada.
La Galería de Apolo, es un lugar emblemático de este recinto parisino. Se trata de la primera galería real de Francia y fue un laboratorio de experimentación estética y arquitectónica que, veinte años después, sirvió de modelo para un icono del clasicismo francés: la Galería de los Espejos del Palacio de Versalles.
Además de exhibir las joyas de la corona francesa, la colección real llamada espinela «Côte de Bretagne», que perteneció a Ana de Bretaña, es la gema más antigua que ha sobrevivido a una historia de robos, extravíos y ventas. Entre las piezas más ricas están tres diamantes históricos —el Regent, el Sancy y el Hortensia— que adornaban coronas o vestimentas reales.
Los conjuntos de joyas del siglo XIX de la colección incluyen piezas de esmeraldas y diamantes que pertenecieron a la emperatriz María Luisa, entre ellos el collar de esmeraldas y un par de pendientes de esmeralda, que sí fueron hurtados este domingo.






























