Los Angeles Dodgers no solo consolidaron su dominio deportivo con su reciente bicampeonato, sino que también establecieron un precedente económico sin comparación en las Grandes Ligas, impulsados por la presencia de sus estrellas japonesas Shohei Ohtani, Yoshinobu Yamamoto y Roki Sasaki.
El impacto del trío nipón generó una derrama estimada de 858 millones de dólares durante la postemporada, cifra atribuida a derechos de transmisión, turismo y ventas de mercancía oficial. El monto supera incluso el efecto económico anual de equipos completos de la liga japonesa, según estimaciones del club.
En el ámbito comercial, los Dodgers se convirtieron en la primera franquicia de MLB en superar los 200 millones de dólares anuales en patrocinios, respaldados por 76 marcas, entre ellas una veintena de empresas japonesas. Este crecimiento se aceleró tras la llegada de Ohtani en 2023 con un contrato récord de 700 millones de dólares, seguido por la firma de Yamamoto por más de 300 millones y la incorporación de Sasaki en 2025 bajo las restricciones salariales internacionales.
La estrategia financiera del equipo incluyó acuerdos diferidos, como el de Ohtani, quien recibirá la mayor parte de su contrato entre 2034 y 2044, lo que permitió a la organización mantener flexibilidad para reforzar su plantilla. El resultado ha sido una maquinaria económica que elevó la valoración del club a 7.73 mil millones de dólares entre 2024 y 2025.
Los ingresos principales del equipo incluyen 200 millones de dólares en patrocinios, 334 millones por su contrato de televisión regional y un promedio de 4.29 millones por juego en taquilla.
Con esta estructura, los Dodgers han logrado sostener un proyecto competitivo que los llevó a conquistar dos Series Mundiales consecutivas, reforzando además la creciente influencia del talento japonés en el béisbol estadounidense.































