La presidenta Claudia Sheinbaum se pronunció en contra de los ataques de las fuerzas armadas estadounidenses contra embarcaciones presuntamente ligadas a los cárteles de la droga en el Caribe y Pacífico.
Esto luego de que Pete Hegseth, secretario de Guerra, informó sobre un nuevo ataque contra un navío, frente a las costas de Colombia, donde al menos dos personas perdieron la vida.
La presidenta Sheinbaum insistió que se debe actuar conforme a las leyes internacionales bajo la sospecha de que se trata de embarcaciones ligadas al crimen organizado.
“Nosotros no estamos de acuerdo. Hay leyes internacionales de cómo tienen que operarse frente a un presunto transporte de droga de manera ilegal o armas en aguas internacionales y así lo hemos manifestado al gobierno de Estados Unidos y públicamente”, dijo.
A pregunta expresa sobre el diferendo público entre los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump y de Colombia, Gustavo Petro, sostuvo que cada mandatario «tiene su estilo» a la hora de enfrentar un debate internacional o en la relación con Estados Unidos, pero que en el caso de México, su gobierno ha elegido defender los principios de la soberanía y un esquema de diálogo franco buscando un acuerdo.
Desde el 2 de septiembre, cuando se confirmó el despliegue de las tropas, suman nueve embarcaciones hundidas por un ataque directo de las fuerzas armadas estadounidenses en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico.
Desde el comienzo de la operación, Donald Trump declaró que tenía la autoridad legal para continuar con los bombardeos a navíos en aguas internacionales, incluso amenazó para ampliar los ataques a objetivos en tierra.
El 15 de octubre, anunció que autorizó a la CIA realizar operativos encubiertos en Venezuela y dijo que analiza la posibilidad de hacer operaciones en tierra debido a que, a su criterio, paralizó el tráfico de drogas marítimo.
Luego de un ataque a un submarino, alegó que si la embarcación hubiera llegado a tierra, entonces provocaría la muerte de miles de estadounidenses.
“Dos de los terroristas murieron. Al menos 25 mil estadounidenses morirían si permitiera que este submarino tocara tierra. Los dos terroristas sobrevivientes serán devueltos a sus países de origen, Ecuador y Colombia, para su detención y procesamiento”, aseguró.





























