El prolongado cierre del gobierno estadounidense, que este jueves alcanzó los 37 días, ha comenzado a impactar directamente en el sector aéreo. A partir de mañana, las aerolíneas deberán cancelar vuelos por instrucción oficial, debido a la escasez de controladores aéreos.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, informó que se reducirá en un 10% la capacidad operativa en 40 aeropuertos, incluidos los más transitados del país. Tan solo en la jornada anterior, más de 2,100 vuelos sufrieron retrasos.
La Administración Federal de Aviación (FAA) reconoció que hacen falta al menos 2,000 controladores, lo que ha obligado a tomar medidas para disminuir la presión sobre el sistema. Bryan Bedford, titular de la agencia, aseguró que la seguridad aérea se mantiene, pero advirtió que podrían implementarse nuevas acciones si la situación persiste.
Desde el inicio del cierre el 1 de octubre, más de 3.2 millones de pasajeros han sido afectados por demoras y cancelaciones. Aunque las aerolíneas no reportan pérdidas significativas hasta el momento, han expresado su preocupación ante el Congreso por el impacto operativo y la posible caída en reservas si el conflicto se prolonga.
El actual shutdown ya superó el récord anterior de 2019, convirtiéndose en el más largo en la historia del país. Mientras tanto, trabajadores esenciales como los controladores aéreos continúan laborando sin recibir salario, en medio de un clima político tenso que impide avanzar hacia un acuerdo presupuestario.





























