La ciudad de Crato, en el estado brasileño de Ceará, se convirtió en epicentro del turismo religioso con la inauguración de la estatua más grande del mundo dedicada a la Virgen de Fátima. Con una altura de 54 metros, la obra supera al emblemático Cristo Redentor de Río de Janeiro, que mide 38 metros.
Miles de personas asistieron el 15 de noviembre a la ceremonia oficial, que incluyó misa solemne, bendiciones y presentaciones musicales. Autoridades locales destacaron el impacto espiritual y económico que se espera para la región, donde el turismo religioso genera más de 2.5 millones de reales anuales.
La escultura fue diseñada por el artista Ranilson Viana, quien también participó en el desmontaje de la figura anterior, instalada en 2014. Durante el evento, Viana expresó que su trabajo busca fortalecer la fe a través del arte.
La devoción a la Virgen de Fátima en Crato se remonta a 1953, cuando llegó la primera imagen desde Portugal. La figura mariana es reconocida por sus apariciones en 1917 ante tres niños pastores y por los mensajes atribuidos a ella, relacionados con eventos históricos como la Segunda Guerra Mundial y el atentado contra Juan Pablo II.
Con esta nueva estatua, Crato se posiciona como un destino clave para el turismo espiritual en Brasil. Según estimaciones actuales, viajar desde Ciudad de México a esta ciudad puede costar entre 11,000 y 14,000 pesos, con un trayecto aproximado de 15 horas.































