El líder limonero Bernardo Bravo, asesinado el pasado domingo, salió desde Morelia en compañía de su escolta, y al llegar a Apatzingán dejó a su seguridad y cambió de automóvil, informó el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, quien detalló que la Fiscalía General del Estado continúa las investigaciones sobre el caso.
Los elementos que le estaban designados como escoltas también ya rindieron su declaración.
Precisó que se tienen todos los indicios para poder dar con los responsables: desde la sábana de llamadas, ubicaciones de los dispositivos y del mismo Bernardo Bravo. Por lo cual, confió en que se podrá dar con el paradero de sus asesinos.
La labor que sostenía al frente del sector limonero es una de las líneas de investigación que se mantiene en las indagatorias.
“El fiscal del estado ha estado informando sobre las investigaciones que se llevan. Se informó también, por parte del gobierno federal, que hay un detenido, pero las investigaciones siguen con mucha precisión. El tema de Bernardo nos impacta, nos duele, porque era un dirigente sano que estaba haciendo su labor con el sector limonero, y la actividad que realizaba está siendo motivo de las líneas de investigación”, agregó.
Garantizó que no habrá impunidad en el caso.
Por su parte, el secretario de Gobierno de Michoacán, Raúl Zepeda Villaseñor, informó que se reforzó la seguridad en Apatzingán, luego del asesinato de Bravo.
Destacó que, de manera permanente, se mantiene la vigilancia en esta localidad, tanto para la población en general como para los productores limoneros.
Al ser cuestionado sobre si falló la estrategia nacional contra la extorsión que inició en el tianguis limonero, Zepeda Villaseñor respondió: “Hay resultados, no es un fracaso”.
“Lamentamos el hecho en que pierde la vida Bernardo Bravo. Hay que ser muy respetuosos de Bernardo y su familia. En cuanto los limoneros lo soliciten, nos vamos a reunir”, agregó.































