La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) presentó su informe anual con resultados positivos en expansión académica y programas de apoyo, pero los hechos de violencia y amenazas ocurridos durante el año evidenciaron carencias en sus protocolos de seguridad.
Entre los episodios más graves se encuentran el asesinato de un estudiante dentro del CCH Sur, las amenazas de bomba que paralizaron actividades en distintos planteles y la muerte de un aficionado del Cruz Azul en el Estadio Olímpico Universitario, atribuida a personal de vigilancia. Estos sucesos alteraron la vida académica y expusieron fallas estructurales en la protección de la comunidad universitaria.
El balance institucional destacó la creación de más de mil 500 espacios adicionales en educación media superior, la atención a 35 mil 195 alumnos de nuevo ingreso y una matrícula total cercana a los 380 mil estudiantes. También resaltó la inauguración de la ENES Oaxaca, la ampliación de carreras en otras sedes y la entrega de más de 170 mil becas internas, además de 106 mil apoyos Benito Juárez para bachillerato.
Asimismo, se subrayó la consolidación de programas como Espora Psicológica, Salud Comunitaria y Cultura de Paz. Sin embargo, los hechos de violencia y las amenazas que marcaron el año fueron mencionados únicamente como “momentos complejos y difíciles”, sin detallar su impacto en la vida universitaria.
El contraste entre los avances académicos y las crisis de seguridad coloca a la UNAM en un escenario donde la protección de su comunidad se perfila como uno de los retos más urgentes para el próximo periodo.






























