Con el inicio de las celebraciones por el Día de Muertos, miles de familias mexicanas se preparan para rendir homenaje a sus seres queridos con altares llenos de color, aromas y simbolismo. Sin embargo, ante el alza en los precios de productos típicos de temporada, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) lanza recomendaciones para preservar la tradición sin comprometer el presupuesto familiar.
La dependencia subraya que el altar de muertos, más allá de su estética, representa un vínculo entre generaciones. Elementos como el pan de muerto, las flores de cempasúchil, las veladoras y los platillos favoritos del difunto pueden adaptarse a cada bolsillo sin perder su esencia.
Entre las sugerencias destacan reutilizar decoraciones de años anteriores, optar por materiales reciclados y planificar las compras con anticipación. Profeco recomienda elaborar una lista, comparar precios y aprovechar las promociones reales de temporada. Para ello, pone a disposición la herramienta digital “Quién es Quién en los Precios”, donde los consumidores pueden consultar costos de productos en distintas regiones.
Además, el portal oficial ofrece tutoriales gratuitos de Tecnologías Domésticas con recetas tradicionales como mole, rompope y higos cristalizados, así como guías para elaborar velas artesanales, lo que permite enriquecer la ofrenda sin elevar el gasto.
Respecto al costo estimado de una ofrenda, se calcula que una sencilla puede rondar entre 800 y 1,200 pesos; una intermedia entre 1,500 y 2,500 pesos; y una más elaborada puede superar los 3,000 pesos. En 2024, el promedio fue de 1,809 pesos, según la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), lo que representó un incremento del 26% respecto al año anterior.
Aunque se prevé un aumento moderado para 2025, factores como la producción récord de cempasúchil en la Ciudad de México —con 6.3 millones de plantas— podrían ayudar a estabilizar los precios, pese a las afectaciones por lluvias en otras regiones como Huejotzingo, Puebla.
Profeco también exhorta a tomar precauciones al usar velas e inciensos, colocándolos lejos de materiales inflamables y fuera del alcance de menores.
La institución concluye que el Día de Muertos no depende del tamaño ni del costo del altar, sino del cariño con que se recuerda a quienes han partido. Con creatividad, planeación y responsabilidad, es posible celebrar esta tradición sin afectar la economía familiar.































