El Papa León XIV clausuró este 6 de enero de 2026 el Jubileo de la Esperanza con el cierre solemne de la Puerta Santa de la basílica de San Pedro, acto que marca el fin del Año Santo iniciado por el Papa Francisco en diciembre de 2024 y que, tras su fallecimiento, debió concluir su sucesor.
El pontífice encabezó una procesión por el atrio del templo vaticano y, tras un momento de oración en silencio frente a la Puerta Santa, la cerró personalmente a las 9:41 horas, cumpliendo con uno de los rituales más significativos de la tradición jubilar. Con este gesto, la Iglesia católica da por terminado el periodo en el que millones de peregrinos acudieron a Roma para obtener la indulgencia plenaria.
Previo al cierre, León XIV destacó el sentido espiritual del rito al afirmar que, aunque la Puerta Santa se clausura, “el Buen Pastor mantiene abiertas las puertas de su corazón para acoger a los fieles”.
El Jubileo de la Esperanza, instaurado por Francisco el 24 de diciembre de 2024, se convirtió en un acontecimiento histórico al ser concluido por un nuevo pontífice, algo que no ocurría desde el año 1700. La ceremonia contó con la presencia del presidente de Italia, Sergio Mattarella, además de cardenales, obispos, miembros de la Curia y miles de fieles.
Tras el cierre, León XIV encabezó la procesión hacia el interior de la basílica para celebrar la misa de la Epifanía, con la que también concluyó su primera Navidad como líder de la Iglesia.
Según cifras de la Santa Sede, más de 33.4 millones de peregrinos visitaron Roma durante el Año Santo, principalmente provenientes de Italia, Estados Unidos y España. En días previos también fueron clausuradas las Puertas Santas de las basílicas de San Juan de Letrán, Santa María La Mayor y San Pablo Extramuros, así como la instalada en la cárcel de Rebibbia por iniciativa de Francisco.
El Jubileo, tradición que la Iglesia adoptó en 1300 y que desde el siglo XIV se celebra cada 25 años en su versión ordinaria, ha dejado una profunda huella en la vida de Roma, con obras de embellecimiento urbano y amplios operativos de seguridad. De acuerdo con la Policía de Roma, más de 70 mil agentes participaron en la vigilancia de los actos jubilares.
Con la Puerta Santa nuevamente cerrada —y próxima a ser tapiada hasta un futuro Jubileo—, el Vaticano da por concluido uno de los eventos religiosos más relevantes de las últimas décadas.






























