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2025 con qué se queda

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Por: Juan Carlos Hernández Ascencio

Ante un mundo desafiante que exige a la condición humana cada vez más dedicación, competitividad y perfección; en la era del hoy y el “ahorita” y de encontrar las oportunidades para superar las vicisitudes de la vida, ante una esperanza de escuchar un “Te quiero” un “te necesito” de alguien con recuerdos nuestros, o con la necesidad de afecto, nos vamos olvidando, pero a la vez no, del año que ha terminado, uno más de vida, de logros y de experiencias únicas para bien o para mal, eso usted lo sabe.

Un año de retos para unos y fracasos también para otros, de alturas de miras hacia logros de cantidad y más importantes de calidad, de términos de ciclos y de inicio de etapas personales como profesionales, cada uno sabe lo qué en realidad tuvo que pasar para alcanzar las metas y objetivos trazados al inicio del 2025, pues también como reza el dicho: solo el que carga su morral, sabe cuánto pesa. Justo es ahí donde nos detenemos a reflexionar con qué nos quedamos el año que ha pasado y la pregunta obligada es: ¿usted fue factor de alegría, de ayuda, de acompañamiento de comprensión hacia el prójimo? Por ventura ojalá que sí, que usted sea fuente de fortaleza para sí mismo y hacia los demás.

Es probable que nos haya faltado alegría, dinero u oportunidades de crecimiento. O aun más que de reconocimientos, aunque bien sabemos que ello no es la felicidad plena, en algún momento del año pudo haberse presentado esa oportunidad, que, de alguna manera, nos satisface en lo personal haberlo tenido. Aunque la mayor satisfacción que nos debe dejar el año 2025, es haber servido de forma voluntaria a nuestros allegados y también extraños.

Bien conocemos nuestras fortalezas como debilidades, lo importante es saber sortearlas de la mejor manera buscando siempre la perfección como personas, en cierta forma tratando de dar felicidad también a nuestros más cercanos amigos, familia y otras más personas que se aproximan un día y otro también buscando esa compañía, comprensión y ayuda, que, es a la vez factor tan importante para sobrellevar la vida.

Como escribí una vez: “El ser humano pretende ser perfecto como, tanto y cuanto desea serlo, qué gran reto, pues no es fácil desprenderse de malas costumbres, vicios y a veces de actitudes erróneas”. Eso es cíclico debido a la conducta humana, a veces tan proclive a hacer más mal que bien, bueno, al menos no todos son así, pero de que los hay los hay. Sin embargo, el año 2025 nos ha dado para todo, si somos optimistas estamos aquí, respiramos, tenemos vida, salud, trabajo y lo más importante alguien que nos quiere, nos ama, nos protege y piensa en usted particularmente y en otros más.

Démonos la oportunidad de la plenitud en todo sentido y accionemos el nuevo año, aprendamos y aquilatemos lo bueno y el bien que hicimos en 2025 que ya es pasado; rescatemos cada maravilloso momento, aunque fuera efímero, de felicidad y alegría que, justo es ahí donde nos recargamos de buenos recuerdos; quédese con lo mejor y olvide lo malo, sin dejar de lado claro, el cuidado del cuerpo, y aun más del alma y espíritu que está pronto y presto a recrearse en lo más absoluto de su creación: Dios mismo (la felicidad completa).

Deseo que haya pasado la mejor Navidad 2025 y que le venga ya un exitoso año 2026 para bien de usted y sus seres más preciados, y que la fe, la esperanza y la caridad estén presentes siempre ante las contrariedades que se presenten este nuevo año.
¡Hágale pues!

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