El Primer Informe de Gobierno 2025 reveló que la tasa de mortalidad infantil en México alcanzó 14.6 decesos por cada mil nacidos vivos, cifra superior a la registrada en 2014, cuando se ubicó en 13.5. Este indicador representa el peor resultado de la última década y refleja un retroceso en materia de salud pública y derechos de la niñez.
De acuerdo con datos oficiales, aunque el número absoluto de defunciones de menores de un año ha disminuido en los últimos años —pasando de 28,865 en 2010 a 17,421 en 2024— la reducción en la población infantil ha impedido que la tasa mejore, evidenciando un estancamiento en el cumplimiento del principio de progresividad establecido en la Constitución.
La tendencia negativa comenzó en 2022, cuando la tasa se elevó a 12.1, y continuó en 2023 con 13.4, en 2024 con 13.7 y finalmente en 2025 con 14.6. El retroceso también se observa en la mortalidad de menores de cinco años por enfermedades respiratorias: tras alcanzar su mejor nivel en 2021 con 11.1 decesos por cada 100 mil, los indicadores se incrementaron a 15.4 en 2022, 19.2 en 2023, 17.3 en 2024 y 16.6 en 2025.
La Organización Mundial de la Salud considera la mortalidad infantil un indicador clave del bienestar de la población, pues refleja la calidad de los sistemas de salud, la nutrición y las condiciones socioeconómicas. En vísperas del Día Internacional de los Derechos Humanos, los datos evidencian que este tema continúa siendo una deuda pendiente en la agenda nacional.































