El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, pidió respaldo a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para frenar lo que calificó como una “agresión” de Estados Unidos, que mantiene desde agosto un operativo antinarcotráfico en el Caribe. En una carta leída por la vicepresidenta Delcy Rodríguez durante un comité ministerial virtual, advirtió que la acción estadounidense amenaza la estabilidad del mercado energético mundial.
Maduro acusó a Washington de intentar derrocarlo y apoderarse de las reservas petroleras venezolanas, al tiempo que señaló que el cerco marítimo y aéreo promovido por la Casa Blanca pone en riesgo la producción nacional. La tensión aumentó luego de que el presidente Donald Trump declaró que el espacio aéreo venezolano debía considerarse “cerrado en su totalidad”, lo que llevó a seis aerolíneas a suspender vuelos hacia el país.
En paralelo, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, se reunió con familiares de víctimas de bombardeos estadounidenses contra presuntas embarcaciones vinculadas al narcotráfico. Rodríguez calificó las acciones como “crimen de guerra” y anunció la creación de una comisión parlamentaria para investigar los hechos y brindar protección a los afectados.
Trump confirmó que sostuvo una llamada telefónica con Maduro, aunque evitó dar detalles sobre la conversación. Medios estadounidenses reportaron que el gobierno de Washington ofreció al mandatario venezolano garantías de evacuación si aceptaba renunciar, propuesta que se estancó tras la exigencia de una “amnistía global” por parte de Maduro.
De acuerdo con agencias internacionales, Estados Unidos evalúa nuevas fases de operaciones en el Caribe, mientras legisladores de su Congreso aseguran que se ofreció a Maduro la posibilidad de exiliarse en Rusia u otro país. La situación mantiene en tensión las relaciones bilaterales y el entorno regional.






























