Diversos estudios científicos han demostrado que leer de manera habitual no solo es una actividad cultural o de ocio, sino también una práctica con beneficios directos para la salud física, mental y cognitiva.
Investigaciones de instituciones como la Universidad de Sussex, Harvard Medical School, Mayo Clinic y la Universidad de Yale señalan que la lectura reduce los niveles de estrés, fortalece la memoria y protege frente al envejecimiento cerebral.
Entre los hallazgos más destacados se encuentra que leer durante seis minutos puede disminuir el estrés hasta en 68 por ciento, superando actividades como escuchar música o caminar. Asimismo, la lectura regular se asocia con menor deterioro de la memoria y con una mayor esperanza de vida en adultos mayores.
Los especialistas también destacan que este hábito mejora la calidad del sueño, incrementa la empatía y la regulación emocional, y contribuye a reducir el riesgo de demencia y Alzheimer. Además, fortalece habilidades sociales y de comunicación, lo que repercute en una mejor integración personal y laboral.
La evidencia científica confirma que leer es una herramienta accesible para el bienestar integral y una inversión en longevidad, al ofrecer beneficios que acompañan a lo largo de la vida.





























