La violencia escolar en México ha trascendido los muros de las aulas y se ha instalado en los espacios digitales. Chats, redes sociales y plataformas de mensajería se han convertido en nuevos escenarios de agresión, donde el hostigamiento persiste más allá del horario escolar.
Expertos advierten que el acoso digital, potenciado por herramientas como la inteligencia artificial, representa una amenaza creciente. Héctor Benítez Pérez, director de Cómputo y Tecnologías de Información de la UNAM, alertó sobre el uso de deepfakes —contenidos manipulados sin consentimiento— como una forma emergente de violencia entre estudiantes.
Datos del Inegi revelan que tres de cada diez adolescentes entre 12 y 17 años han sido víctimas de acoso escolar, lo que equivale a 3.3 millones de estudiantes. Las agresiones incluyen burlas, amenazas, golpes y la difusión de contenido humillante en redes sociales. Al menos medio millón de menores ha sufrido este último tipo de violencia.
En el ámbito físico, la Secretaría de Salud registró en 2023 un total de 943 menores atendidos por lesiones derivadas de violencia escolar. La mayoría eran adolescentes, aunque también se reportaron casos en niños de primaria e incluso en menores de cinco años. Estado de México, Ciudad de México y Guanajuato concentraron el mayor número de incidentes.
La extinta Mejoredu y la Unesco coinciden en que el acoso escolar afecta el aprendizaje, la salud mental y la permanencia de los alumnos en el sistema educativo. Además, señalan que muchos docentes carecen de formación para detectar y atender estas situaciones.
Este 6 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia y el Acoso Escolar, incluido el Ciberacoso, se recuerda que la erradicación de estas prácticas requiere el compromiso conjunto de escuelas, familias y sociedad. Crear entornos seguros es una tarea urgente y compartida.





























