Este martes se cumplen dos años del ataque perpetrado por Hamás en territorio israelí, hecho que marcó el inicio de una ofensiva militar prolongada entre Israel y el grupo palestino. En medio de una crisis humanitaria que ha dejado más de 66 mil muertos en Gaza y 1.8 millones de desplazados, las partes mantienen conversaciones indirectas en Egipto con el respaldo de Estados Unidos.
El presidente Donald Trump declaró ayer que Hamás ha comenzado a ceder en puntos “muy importantes” dentro del proceso negociador. La semana pasada, la Casa Blanca presentó una propuesta de 20 puntos que contempla un alto al fuego, la rendición del bloque palestino, una amnistía general y la salida voluntaria de sus miembros de la Franja de Gaza. El plan también exige la liberación de los 48 rehenes israelíes que aún permanecen en cautiverio, vivos o fallecidos.
El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que ha participado en intercambios anteriores, expresó su disposición para colaborar en la reunificación de rehenes y prisioneros con sus familias. “Nuestros equipos están preparados para ayudar”, afirmó su presidenta, Mirjana Spoljaric.
El conflicto se remonta al 7 de octubre de 2023, cuando combatientes palestinos cruzaron la frontera desde Gaza, atacaron comunidades del sur de Israel y lanzaron explosivos contra asistentes al festival de música Nova. El saldo fue de 1,219 muertos, en su mayoría civiles, y 251 personas tomadas como rehenes, de las cuales 47 siguen en poder de Hamás, incluidos 25 que, según el ejército israelí, han fallecido.
En conmemoración del atentado, familiares de las víctimas del festival guardaron hoy un minuto de silencio en el desierto, justo a la hora en que comenzó el ataque hace dos años. El gesto simboliza el dolor persistente y la urgencia de alcanzar una solución definitiva al conflicto.






























