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DESAZOLVE #TURISMOenRIESGO

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Por: Salvador Cosío Gaona

El Gobierno de Los Estados Unidos de América ha eliminado las más recientes alertas de riesgo en cuanto a traslados a zonas turísticas de México, ello a pesar de la violencia que se ha venido publicitando que ha ocurrido durante los últimos meses.

Se ha señalado que existe vigilancia adecuada y que en los lugares más recorridos por el turismo internacional como la zona de Cancún y La Riviera Maya así como las playas de Baja California Sur, no hay peligro para los visitantes estadounidenses. Así lo ha establecido la última actualización de las alertas de viaje y dichas nuevas recomendaciones sustituyen a las que se emitieron el pasado 22 de agosto y que incluían dentro de la «lista negra» a varias zonas turísticas de México como Cancún y Los Cabos. El Departamento de Estado ha aseverado que continúan los problemas de seguridad en varias regiones de su vecino del sur, pero ha suspendido las restricciones en Cancún, Cozumel, Playa del Carmen, Tulum, así como otros destinos de la Riviera Maya, en el Caribe mexicano.

Las autoridades estadounidenses han dicho también que sus ciudadanos están fuera de peligro al visitar Cabo San Lucas y San José del Cabo (conocidos en el ámbito turístico como Los Cabos), así como La Paz, en Baja California Sur. Es de recordar que el estado de Baja California Sur estaba tradicionalmente alejado de los problemas de inseguridad que acosaban a otras zonas del país, especialmente la ola violenta que aquejó severamente en 2017, cuando en tan solo un año la tasa de homicidios casi se triplicó, ya que entre los meses de enero a noviembre se reportaron 499 homicidios dolosos, en comparación con los 171 anotados oficialmente como suscitados en el mismo período del año 2016.

Las otrora pacíficas playas de esa entidad se habían afianzado como un destino predilecto para los retirados y los universitarios que pasaban las vacaciones de primavera (los llamados spring breakers). Hoy el Estado tenía la tercera tasa de asesinatos más alta de México. Las autoridades estatales han dicho que el aumento súbito de la violencia se debe a un conflicto entre grupos criminales, pero han desestimado que se trate de una situación de alarma, aunque sí es «preocupante». Cancún, la joya de la corona del turismo en México y la ciudad más visitada del Caribe, vivió varios episodios de violencia el año pasado: tiroteos en pleno centro de la ciudad y en clubes nocturnos, persecuciones policiales, cobro de derecho de piso y un aumento de los robos. Entre enero y noviembre de 2016 hubo 155 homicidios dolosos en Quintana Roo, el Estado que agrupa los destinos de la Riviera Maya. Un año después hubo 322, más del doble, según datos oficiales.

La actualización de las alertas ha sido vista como una buena noticia para ambas regiones, cuya economía depende en gran medida del turismo y el sector servicios. También ha sido una sorpresa, ya que México cerró 2017 como el año más violento en los últimos 20 años. A pesar de los problemas de seguridad, el número de turistas internacionales aumentó de 2016 a 2017 en todo el país. Entre enero y octubre de 2017 hubo más de 31 millones de visitantes extranjeros, un 11.9% más que el año anterior.

La Riviera Nayarit también ha sido extraída de la lista de advertencias, aunque se ha instado a los ciudadanos del vecino país del norte a que eviten visitar el resto del Estado de Nayarit. Guadalajara y Puerto Vallarta también han sido excluidas. El Gobierno mantiene las alertas sobre Acapulco, entre las playas que solían ser más frecuentadas por los turistas estadounidenses y se ha instado a no visitar cinco Estados que son: Colima, Guerrero, Michoacán, Sinaloa y Tamaulipas.

Podría decirse que la industria turística mexicana vive el mejor momento de su historia y que México ha logrado engancharse a tiempo al boom del turismo global. En un momento de fuerte zozobra por el impacto potencial de la era Trump, la industria turística, que ya supone el 8.5% del Producto Interno Bruto (PIB), atraviesa el mejor momento de su historia y se ha erigido, tras las manufacturas y las remesas, en el principal motor de la economía mexicana, que empieza a dar signos de estancamiento. Las llegadas de visitantes extranjeros crecieron casi un 9% en 2016, hasta los 35 millones de personas; la entrada de divisas por este concepto repuntó un 10% y el saldo de la balanza turística (ingresos menos egresos de dólares) mejoró en un 22% gracias al incremento mayor de los arribos de extranjeros que las salidas de mexicanos al exterior. En las tres estadísticas, México logró superar holgadamente a la media mundial: buenas noticias para un sector que cada vez tiene mayor importancia sobre el empleo.

México recibe cuatro millones de turistas más en 2017, pese a la crisis de seguridad. El fenómeno tiene mucho que ver con que a finales de 2017 el periódico más influyente de Los Estados Unidos de America, el New York Times, calificase al otrora Distrito Federal como “escapada de lujo de clase mundial” y situase a Tijuana, Baja California y Puerto Escondido, Oaxaca entre sus 52 recomendaciones de lugares para visitar. Pero va mucho más allá: en su año más violento en dos décadas y en el que ha recibido la sacudida de terremotos y ciclones, la poderosa industria turística mexicana ha sorteado con creces la adversidad: cerrará 2017 con casi 40 millones de visitantes y compitiendo de tú a tú con El Reino Unido de la Gran Bretaña y Alemania por el sexto y el séptimo lugar en la clasificación mundial de países receptores de turistas.

El arribo de turistas internacionales a México creció en 2017 a un ritmo superior al 10%, según las cifras preliminares emitidas por la Secretaría de Turismo. Supere o no la barrera psicológica del doble dígito de expansión, la evolución es notablemente positiva en un entorno poco proclive desde el punto de vista de la percepción exterior: de México llegan sus innumerables atractivos turísticos y su inmensa amabilidad, sí, pero también una peligrosa espiral de inseguridad.

En términos puramente monetarios, los números también son favorables aunque el crecimiento es algo menor: del 7% frente al 10% del ejercicio anterior, hasta rozar los 21 mil millones de dólares. Esta cifra convierte a la industria turística de México en el segundo mayor motor de generación de divisas, solo por detrás de las remesas provenientes de los mexicanos que habitan fuera del país, y al sector turístico en uno de los más dinámicos de la economía mexicana: el crecimiento achacable a esta actividad casi duplicó a la expansión del Producto Interno Bruto (PIB) en la primera mitad del año.

Tras estas cifras no hay una sola causa, sino la conjunción de muchos factores: desde la buena marcha de la economía de Los Estados Unidos de América hasta el bajo impacto de las noticias relativas a la inseguridad sobre los turistas, que se sienten seguros en sus lugares de destino y a los que muy raramente afectan los brotes de violencia, pasando por lo barato de la moneda mexicana respecto a las principales divisas mundiales, la continua mejora de la infraestructura turística el incremento de la conectividad aérea con los paises más importantes, incidiendo también la política de liberalización de visas con países de Sudamérica y el mejor manejo de la información sobre seguridad en el ámbito internacional y el esfuerzo promocional. Sin importar las alertas de seguridad emitidas por su Gobierno, los turistas estadounidenses siguen acudiendo en masa a México y pareciere que no ven riesgo para su integridad.

No obstante que a pesar de inseguridad y el no incremento de mejor oferta en infraestructura para atender al turismo este ha repuntado en México, resulta imperativo el analizar y poner en marcha más herramientas de control sobre la calidad de los servicios al turismo y trabajar por la procuración de mejor oferta y más diversificación de ella a efecto de captar turismo que al ser debidamente atendido en México tienda a buscar volver y además ser un gran elemento propagandístico de las bondades del país como receptor del mercado turístico internacional a fin que además de evitar abusos en costos de servicios y problemas a los visitantes que por los diversos motivos acuden a nuestro país, se lleven la mejor impresión y generen buena publicidad que provoque que acudan más personas de los diversos entornos internacionales, redundando en una máxima atracción de divisas y derrama económica.

@salvadorcosio1
opinión.salcosga@hotmail.com

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